Guadalupe Suárez Jofré: Una creativa fuera de serie PDF Imprimir E-mail
Lunes, 23 de Enero de 2012 23:28

Fem_GuadalupeSan Juan.- Esta artista sanjuanina que tiene un fuerte compromiso social nos contó cómo es trabajar con el arte en ámbitos poco convencionales. Una mujer sencilla que vive la creación de una manera diferente.

U
na mujer que se autodefine como ciclotímica, y lleva a las tablas del teatro  parte de su vida y de su ser; siempre con un fuerte compromiso social. Estudió teatro influida por la pasión al arte que se vivía en su hogar, y lo utilizó como herramienta para contribuir en otros ámbitos. Entre ellos, el trabajo comunitario que realizó en Australia, y la experiencia durante siete años trabajando con la comunidad de rehabilitación Encuentro. Propone un teatro fuera de lo convencional, con actores que no son tan actores y con historias que no son historias sino comportamientos y situaciones; como si se actuara fuera de escena.

¿Cómo surge tu amor por el teatro?
Yo me formé en una casa de artistas, mi papá y mi mamá eran profesores universitarios de arte. Pero mi papá, personalmente, era muy amante de la música, el teatro, y la poesía; y de chica me influyó el interés por lo dramático, por la teatralidad.
Mi papá había hecho teatro, y le gustaba ir a ver las obras que venían a San Juan. Tendría unos 10 años cuando fui a ver al actor José María Vilches, un español que trajo el Mozarteum en esa época; y a mí me encantó. Hacía un unipersonal que se llamaba el Bululú y fue como mi primer encuentro con el teatro como algo que me atrapó. Ahí me surgió la idea de que iba a ser actriz.
Me fui a estudiar a Córdoba la Licenciatura en Teatro, y de ahí he trabajado como actriz, como investigadora; después empecé a dirigir como lo estoy haciendo ahora.

¿Qué es lo que más te gusta del teatro?
En estos momentos lo que más me gusta es la dirección y la tarea creativa en escena; mas allá que después repetís.

¿Te gusta algún tipo de personaje?
No, en las obras que yo trabajo, que también las escribo, no trabajo personajes; en realidad son como una multiplicación de mi misma y, de alguna manera, lo veo como extensiones de uno mismo.
Aparte no trabajo obras con el criterio convencional, con personajes que tienen historia, sino que son mucho más planos. Son personajes que no presentan un conflicto profundo, o que no desarrollan una historia. Con el elenco trabajo con motivación, a partir de ideas, donde el actor propone escenas, situaciones, que yo retrabajo. Las limpio, las armo y le encuentro el sentido o los sinsentidos.
Cuando viene la gente a ver mi obra les genera eso: sensaciones, el qué me quiso decir;  hay qué feo, pero interesante; no me gustó, o al contrario dicen qué raro, pero me gustó.  Hasta acá en este trabajo hay de todo; hay gente como muy impresionada o muy asustada, otros con la sensación de desagradable, pero que está bueno y que es interesante.  A mí me gusta que la cosa provoque más que entretenga; que el espectador sienta que algo pasó, y despertar ciertos interrogantes.

En la Teatrina, ¿de qué se trataba tu obra?
Comportamientos en escena de personas que no se sabe bien por qué están ahí ni para qué. Pero que de alguna manera tocan estados de ánimo que tienen que ver con la soledad, con la incomunicación, con violencia, con la duda. Son personajes que actúan en torno al quién merece algo, o quién merece ser valorado por algo. Y al mismo tiempo, preguntarse qué es la actuación. Entonces hay dos preguntas básicas: qué es representar y quién merece algo. Una pregunta que va más hacia lo humano y otra que es más representacional. A mí me gusta preguntar por el teatro mismo, qué es representar, qué es actuar, hasta dónde se actúa y hasta dónde no.

Y en tu vida, ¿hasta dónde actúas y hasta dónde sos vos?
Es parecido, en definitiva uno sabe que saca cosas que ya tiene a la hora de actuar. Creo que es muy psicoanalítico este planteo pero uno sabe que repite ciertas cosas, repite conductas  que vive, o que forman parte del yo soy así. Me interesa trabajar así e ir  haciendo conscientes estos procesos porque no es todo repetitivo, sino que va haciendo evoluciones.
Hace dos años estoy más dedicada al teatro, porque tuve una etapa de investigación y no estaba muy avocada al tema de la práctica teatral y ahora he vuelto como bastante a full.

¿Qué preferís: la práctica o la teoría?

Yo lo llevo en paralelo, al mismo tiempo que estoy actuando estoy preguntándome cosas del teatro; y voy y las escribo. En realidad me gustan igual, porque creo que lo que se hace en escena es una indagación en relación al arte.

En la práctica, ¿cómo trabajás con tu elenco?
El elenco son cinco actores más dos técnicos; trabajo con ellos desde el 2006 que hicimos la primer función, que fue más como trabajo performativo. Producir al nivel de obra recién en el 2009 con Laberíntico.  
El elenco se llama Ob Caenum, de cuya raíz latina viene la palabra obsceno, pero obsceno como algo fuera de escena, lo no mostrable. En el teatro clásico tenés actores bien formados con personajes, tenés la historia con un desarrollo, un nudo y un fin. Lo obsceno sería lo que queda fuera de escena; lo que no es material de teatro: actores que no son actores, que no actúan o que parece que no actuaran, o una cuestión dramática donde no pasa nada. Todo eso que está desviado del eje es lo que a mí me interesa, tiene sentido para mí, yo estoy copada con eso. Con el elenco encaramos el teatro con elementos que no son básicamente teatrales; trabajamos sin historias.

En lo personal, ¿cómo considerás que sos?
Soy una persona disconforme, no con lo que me toca vivir ni mucho menos, me siento muy agradecida de mi vida, sino que soy disconforme de lo que se da como realidad. Por ejemplo, si digo esto es feo, me pregunto por qué es feo o hasta qué punto es feo.
A mí me gusta una frase del filósofo Benjamin que dice que el pensador es una persona que peina la realidad a contrapelo. Eso me motiva mucho, parto de esta disconformidad de las cosas e indago para darle vuelta.

En tu carácter, ¿cómo dirías que sos?
En general creo que tengo buen carácter, que me acomodo a muchas cosas, a distintas realidades. He vivido dos años y medio en Australia con gente totalmente diferente y aprendí que puedo acomodarme,  dialogar  y abrirme a entender a las personas.
También puedo decir que soy ciclotímica, tengo distintos estados de ánimo en un mismo día. No soy de llevar depresiones largas, hago catarsis rápido. Soy como muy emotiva y pasional; me muevo por pasiones fuertes, me enamoro de las cosas, de la gente.

¿Qué hacías en Australia?
En Australia trabajé con comunidades aborígenes, que son los sectores marginales, no por problemas económicos sino sociales. En las comunidades aborígenes es donde se dan los focos de violencia, de suicidio, de drogadicción. Trabajábamos con niños a través de juegos, teatro e integración social. Teníamos amigos misioneros que habían hecho este tipo de cosas y nos enganchamos mucho con mi esposo.

¿Hiciste algo similar en San Juan?

Acá trabajé siete años, desde que vine de Australia en el 2005 hasta marzo de 2011, en la comunidad terapéutica Encuentro, que es una comunidad de rehabilitación de adicciones. Instalé un taller de teatro ahí, lo que hice fue que se expresaran; improvisaciones, trabajo con máscaras, y distintas modalidades en relación al teatro, apuntando a una reflexión sobre sí mismos. Todo lo que hago tiene que ver con una visión social sobre todo, esto de que el otro tiene más que decir que yo, mi discurso tiene que ver con eso.

Momentos que te marcaron en tu vida, ¿cuáles serían?
La Universidad en Córdoba fue como la primera juventud, la fascinación por el teatro, por el arte. La Maestría en Arte Latinoamericano también; el iniciarme en los textos de estética guiada por un director de lujo como fue Pablo Oyarzun.
Otro hito importantísimo en mi vida son mis hijos, Mateo de 8 años y Juana de 5 años. Por otro lado, encontrar mi grupo de teatro fue  muy importante para mí y que continúa.

A futuro…
Me gustaría seguir trabajando, dirigiendo, actuando lo que dirijo. Me gustaría seguir con este grupo, seguir dirigiendo e investigando; y que sea mucho más.

¿Algún sueño por cumplir?
Quiero más trascendencia con lo que hago, no quiero decir más fama ni mucho menos, sino mayor alcance, que pueda verse más, y que yo aprenda más.

 
Muy personal
María Guadalupe Suárez Jofré nació en San Juan el 17 de julio de 1971; inspirada por el amor al arte que se respiraba en su hogar decidió estudiar Teatro en la Universidad Nacional de Córdoba, graduándose en 1997. Luego se especializó a través de una Maestría en Arte Latinoamericano, y empezó a combinar en su vida: la investigación en teatro con el actuar y el dirigir.  Dirigió en 2009 la obra Laberíntico, y en la última edición de la Teatrina: Bienaventurados.
En su vida personal, se divierte cocinando, mezclando especias e inventando platos en relación a comida china, árabe, hindú; aunque considera que su comida favorita es el asado. De igual manera disfruta ver películas, estar en la pileta, salir a pasear o leer algún buen libro; su escritor favorito es Borges.
 

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Comentarios (2)

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que gran noticia esta nota
0
Guadalupe, que alegría saber de estas noticias después de un largo tiempo.
Una alegría haberte conocido unas vacaciones en La Ciénaga.
Me llena de alegría.
Rodrigo Paz
Rodrigo Paz , febrero 01, 2012
Extaordinario
0
Extraordinario Que buena nota mostrar las joyitas Sanjuaninas . Cuando vi las "obras" mis sentimientos encontrados tardaron en aplacarce
Marisa Villavicencio , febrero 01, 2012

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